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Conoce tu entorno, los árboles en Invierno

Queremos inaugurar una seria de 4 artículos que persigan el objetivo de dar a conocer y acercar el conocimiento de la flora silvestre de nuestras tierras y montañas. Hablaremos más concretamente de los árboles presentes en la Sierra de Guadarrama y alrededores, y de cómo cambia el paisaje según avanza el año natural y las estaciones se van sucediendo.

Iniciamos pues, este ciclo, con las especies arbóreas más representativas y dignas de ver durante el invierno:



El primero de ellos no es ni más ni menos que el Madroño, (Arbutus unedo), no vamos a recordar a nadie la importancia de este árbol para los madrileños, por su escudo, por la osa o por la Plaza de Sol. Lo que sí es seguro es que, siendo este un arbusto (o pequeño árbol) tan presente en nuestra cultura, lo es porque realmente crece de manera autóctona en la zona mediterránea y por tanto, es natural de nuestras tierras. Lo hemos seleccionado porque es a principios de invierno cuando florece y cuando podemos ver sus frutos característicos, rojizos y brillantes, y cuando se produce su recolección



El siguiente es el protagonista del primer evento importante del invierno, la Navidad, y no es otro que el Abeto (Abies alba), y es este un caso totalmente opuesto al anterior, pues el abeto blanco o común, es la especie de abeto presente en el centro de Europa, que crece de manera natural en la península únicamente en los Pirineos y, siendo por tanto, una especie alóctona (no autóctona) en la Sierra de Guadarrama. El Abeto es un árbol de gran porte, de hoja perenne y que crece preferentemente en macizos montañosos, buscando ambientes sombríos, fríos y soportando muy bien el invierno, el peso de la nieve y las bajas temperaturas. De verlos distribuidos por España, serán posiblemente por replantaciones de los mencionados árboles de Navidad, aunque hay que saber que, su introducción en entornos naturales está prohibida, dejando por tanto esta práctica para jardines y parques urbanos.



No podemos hablar de especies arbóreas en nuestra zona y no mencionar a una de las más importantes: el pino, y en esta ocasión hablaremos del Pino silvestre (Pinus silvestres) por ser el pino que a mayor altitud crece y, por ello, el más adaptado al frío y al invierno. Cuando visitamos en esta época las zonas de montaña buscando los paisajes nevados, lo que predominantemente veremos serán los pinares de este árbol cubiertos de nieve y creciendo altos y esbeltos en la laderas de la sierra de Guadarrama. El pino silvestre, también es llamado pino albar, por su característico color anaranjado en la parte alta de la corteza, o pino de Valsaín, por ser en este Valle donde se encuentra uno de los bosques de pino silvestre más conocidos y de mayor valor ecológico y sostenibilidad de Europa.



Por último vamos a cambiar de tercio completamente, y es que las 3 especies que hemos recomendado observar en invierno son, por supuesto perennes, para que precisamente podamos ver sus hojas en esta época del año, pero en este caso dejamos el puesto final para un árbol caducifolio, que cobra protagonismo a finales de invierno: el almendro (Prunus dulcis), uno de los frutales que antes florece y que tiñe de blanco durante unas pocas semanas las zonas donde se encuentra. Es fácil confundirlo con el cerezo, pues son de la misma familia y tienen flores parecidas, que también aparecen a finales de esta estación, adelantándose un poco a la primavera. En todo caso, en las semanas finales del invierno, a partir de marzo, es cuando los días empiezan a alargarse un poco y las horas de exposición solar aumentan, lo que, sumado al aumento de las temperaturas, hace que comiencen estas primeras floraciones que después ya estarán presentes en el resto de especies.













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